Turismo Cannábico

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Todo lo que se necesita es acceso a internet y buscar en Google las palabras “marihuana” y “Barcelona” para que aparezca un listado enorme tanto en inglés como en español de lugares para conseguir cannabis. Esto se debe a que los clubes que se publicitan en línea van detrás de lo que ahora se conoce cómo turismo cannábico. Es una tendencia en crecimiento dentro de la capital catalana en donde se pueden encontrar más de 200 clubes en la ciudad mientras las autoridades luchan por regular estas prácticas.

Los sitios le ofrecen a cualquier persona la posibilidad de unirse al club vía correo electrónico o por teléfono, e incluso proveen listas con los diferentes tipos de productos cannábicos disponibles y sus respectivos precios. Por ejemplo, un gramo de AK-47 cuesta alrededor de 9€ mientras que un gramo de Silver Haze ronda los 10€.

Después de ponerse en contacto con el “proveedor”, a los interesados se les proporciona la dirección del club y se les advierte acerca de la cuota de membresía que puede rondar los 20€ mensuales. Una vez pagando eso, sólo se requiere cualquier tipo de identificación para completar el proceso de registro con la asociación.

Algunos de estos clubes han encontrado la forma de vender cannabis simplemente con el hecho de establecerse como “asociación” y aunque una de las condiciones legales para su creación sea que no exista un fin de lucro, esto se queda en el aire dado que las ganancias que pueden reportar son enormes y es ahí donde la deficiente regulación actual encuentra sus principales problemas.

Cataluña tiene alrededor de 400 clubes cannábicos que están oficialmente registrados como asociaciones, la mitad de ellos están en Barcelona y muchos de ellos se apegan estrictamente a la ley mientras que otros, como son los que se pueden encontrar en línea, no la cumplen al 100%.

Pero esta es un práctica extendida, la misma policía ha arrestado gente que ha sido sorprendida buscando clientes y ofreciendo el “servicio” en la calle.

Y la eterna batalla entre las asociaciones que cumplen la ley, y las leyes que tratan de meter en cintura a las que no lo hacen, ha dado como resultado la creación de grupos de auto regulación que insisten en convencer al gobierno local de hacer una distinción entre los clubes que si cumplen las normas y aquellos a los que no. Incluso se ha creado un código de buenas prácticas que todos los miembros deben de seguir.

Se estima que existen cerca de 165,000 miembros en total de los cuales unos 60,000 son consumidores regulares que gastan entre 50€ y 100€ al mes. En otras palabras, estas asociaciones “sin fines de lucro” hacen cerca de 5 millones de euros al mes en conjunto.

Es por eso que se necesita una regulación real y acorde a las necesidades actuales del mercado, esto evitará que los clubes que sí siguen las normas no tengan que cerrar sus puertas, y que la proliferación de clubes que sólo buscan “vender” cannabis sea cada vez menor para de esta manera evitar que Barcelona y  en general sean vistas como capitales mundiales del consumo ilegal.
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