4 malas prácticas a erradicar en Asociaciones Cannábicas

El vacío legal existente en España sobre las asociaciones de cannabis ha provocado que éstas aumenten de forma importante en los últimos años y está provocando que ciudades importantes como Barcelona se hayan vuelto una referencia mundial en el turismo del porro. Algunos clubs cannábicos con ánimo de lucro proliferan para captar turistas o hacer socios de manera indiscriminada, mientras otros pertenecientes a federaciones como la FAC mayormente condenan esta práctica ante la constante vigilancia por parte de las administraciones públicas. Ésta federación propone un salto adelante no sólo en los derechos individuales de las personas, principio bajo el que ayer mismo México legalizó la marihuana con fines recreativos, sino también en la salud pública de las personas consumidoras y la lucha contra el mercado negro.

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Jaume Xaus portavoz de la Federació d’Usuaris de Cànnabis de Catalunya (CatFAC) admite que “es muy probable que haya páginas web que estén promocionando las asociaciones cannabicas en Barcelona” y “moviendo turistas”. Xaus explicaba que Barcelona es una “ciudad muy especial y cosmopolita en la que hay una tradición de consumo importante” y que una falta de “normas claras” por parte de la administración la ha llevó a la situación actual.

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El Ayuntamiento de Barcelona prohibió por un año el otorgamiento de nuevas licencias para elaborar una regulación que frenara su proliferación. Y luego más tarde, a través del Departament de Salut, también en Cataluña.

Así, la CatFAC y FedCAC en Catalunya impulsaron hace más de un año un Código de Buenas Prácticas y propuesta de regulación que prevé el control de los socios de los clubes de fumadores, ventas y producción, además de fijar unas normas para el transporte y almacenaje de la marihuana. Aún no teniendo una regulación específica en el marco legislativo español, éstas normas de las federaciones han convergido ahora en el Código de Buenas Prácticas de los Clubes Sociales de Cannabis” de la plataforma Regulación Responsable

Estas normas únicamente parecen estar garantizadas en aquellas asociaciones que cuentan con un código de buenas prácticas porque algunos clubs, por ejemplo, ofrecen servicios similares a los de un bar o club de copas, es otro de los puntos en conflicto. No controlar el circuito cerrado de socios, ir a captarlos a la calle, no apostar por el autocultivo, comprar en el mercado negro o no llevar a cabo campañas de prevención son algunas de las malas prácticas que se denuncian desde las propias asociaciones.

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A continuación os detallamos 4 ejemplos de malas prácticas que se deberían erradicar en la gestión de tu asociación cannábica.

1 – [ALTA DE SOCIOS SIN AVAL DE OTRO MIEMBRO]
La capital catalana se vende en numerosas páginas referencia en el mundo del cannabis como un lugar en el que es fácil y barato adquirir marihuana a través de los clubs incluso se ofrecen tours por Barcelona y otras ciudades para poder entrar en algunos de los clubs que se ofertan. El modelo en realidad no es así, o no debería ser así. El funcionamiento del club es bajo un sistema de circulo cerrado bajo el que para registrarse como socio es necesario entrar la primera vez acompañado de otra persona que ya lo sea previamente y consumidora habitual de cannabis. Es necesario el aval personal entre personas amigas, generando el vínculo de confianza y manteniendo el círculo cerrado de consumidores habituales. No hemos de olvidar que estas asociaciones son para personas consumidoras adictas al cannabis, que lo necesitan en mayor o menor medida, sea por razones terapéuticas o personales. 

La federación CatFAC endureció por ejemplo el acceso con la norma que un socio solo puede avalar a un máximo de cinco amigos al año. De esta manera se evitan malas prácticas aunque seguramente no todos los clubs sean tan estrictos.

2 – [PUBLICIDAD EN PÁGINAS WEB]
Algunas páginas web, nacionales y extranjeras, hace ya tiempo que publicitan la ciudad de Barcelona y ya no solo Barcelona, España en general se vende como un destino abierto al consumo de marihuana. En internet la promoción no tiene límites aunque en el caso de las asociaciones tampoco es necesaria. Al ser organizaciones sin ánimo de lucro que funcionan bajo el flujo natural de la actividad de sus socios, no necesitan publicitarse, ni de manera tradicional mediante flyers ni online en páginas web y redes sociales ya sean locales o extranjeras, ya que estaría considerada como promoción del consumo por la intención de ser vistos por personas ajenas al círculo cerrado de los socios de la asociación.

3 – [MAL USO EN EL TRATAMIENTO Y PROTECCIÓN DE LOS DATOS]
Para asociaciones con cierto numero de socios el volumen de información que se almacena es enorme. Para poder gestionarla correctamente a cabo es necesario una buena herramienta de gestión que ofrezca facilidad de manejo y un fuerte nivel de seguridad en la protección de los datos. 

Toda asociación cannábica tiene el deber de cumplir con la LOPD de sus socios, sobre todo en casos de salud los cuales deben de ser tratados con mayor delicadeza y donde los datos deben de ser almacenados con mayor nivel de protección. Si los datos del CSC están siendo almacenados en un servidor de una empresa no europea, el tribunal de la UE no garantiza la protección de los mismos. Con lo cual se estaría vulnerando los derechos ARCO de los miembros de la asociación. Es por ello que es de gran necesidad hacer uso de un software que garantice la seguridad y protección de los datos de los socios.

4 – [FOMENTAR EL CONSUMO IRRESPONSABLE]
Y el abuso de la marihuana (podríamos haber incluído). La mayoría de asociaciones defienden el consumo responsable y la posibilidad de cultivar y distribuir derivados de esta sustancia en circuitos cerrados, pero también encontramos clubs en los que no se puede consumir, solo abastecer, similar a las dinámicas de los dispensarios Californianos, y otros muy opacos en los que no se practica el “sin animo de lucro” fomentándose indiscriminadamente el consumo a través de actividades lúdicas como si un club normal o bar de copas se tratase.

No hemos de olvidarnos que la marihuana se trata de una sustancia que aunque no es más lesiva que el alcohol o el tabaco, es una droga que en un próximo escenario regulado no tendría más privilegios de promoción, o sea casi ninguno, que el de las drogas legales mencionadas anteriormente. Por eso lo adecuado es divulgar uno uso responsable del cannabis, además de velar en cierta manera, por la salud y protección de los datos de sus socios con campañas de prevención y transparencia en la gestión de la asociación.

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