La marihuana como futuro tratamiento para el cáncer

El potencial médico del cannabis aún sigue estando por explotar. Varios grupos de investigación en todo el mundo llevan explorando estos últimos años nuevos usos de compuestos del cannabis contra el cáncer. Hace solo 25 años, el investigador Rafael Mechoulam, halló el sistema endocannabinoide.  Descubriéndo así que es el propio cuerpo humano el que genera variantes endógenas de cannabinoides para regular ciertas funciones cerebrales.

Por una lado tenemos una sustancia que se ha consumido durante siglos, pero cuyos efectos se han probado en muy pocos estudios clínicos con pacientes. Manuel Guzmán, director de un grupo de investigación sobre cannabinoides en la Universidad Complutense de Madrid.

En uno de esos estudios, Guzmán y otros autores demostraron que los cannabinoides como el THC, el principal responsable de los efectos psicoactivos de la marihuana, reduce el crecimiento de los glioblastomas, un tumor de cerebro muy agresivo y difícil de tratar. Hay muy buenas evidencias de que el cannabis puede eliminar el cáncer en células humanas y ratones, pero las pruebas sólidas de que lo hace en personas son aún muy pocas.

El cannabis tiene un enorme e innegable potencial terapéutico.

Cristina Sánchez, bióloga de la Universidad Complutense de Madrid, y su equipo descubrieron que el THC ordena un suicidio programado a las células cancerosas. Lo descubrieron por casualidad mientras estaban trabajando en el estudio del efecto de los cannabinoides de la marihuana sobre el metabolismo energético de las células. Para facilitar el trabajo decidieron utilizar un modelo celular fácil y económico, como células tumorales, porque crecen sin control. Al empezar a hacer los ensayos estas células se morían. Después de unos días de crisis intentando averiguar qué estaban haciendo mal, se dieron cuenta de que se enfrentában a unos compuestos que mataban las células tumorales.

De momento se ha demostrado en cultivos celulares (lo que se denominan cultivos in vitro) y en animales. Por ahora solo hay evidencias preclínicas pero creen que podría funcionar en humanos.

Cuando hablamos de cannabinoides y la gente piensa en THC, pero la marihuana fabrica otro montón de compuestos. Uno de ellos es el cannabidiol (CBD) que no produce ningún efecto psicotrópico y se ha demostrado que también tiene efecto antitumoral.

El canal de YouTube 420 Weed Tv, en su programa 29 hicieron un reportaje sobre cannabis medicinal, con la entrevista a Cristina Sánchez. Así explica como el THC ordena el suicidio programado a las células cancerosas.

En otros continentes, el doctor Héctor Contreras junto al equipo de investigación de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile, han intervenido el cáncer celular de próstata con moléculas de la marihuana y se han encontrado con resultados bastante similares.

A partir de ahora parece que se abre un nuevo campo de investigación en todo el mundo. Tal es así que el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) actualizó la lista de preguntas frecuentes en su sitio web para incluir los estudios que prueban que el cannabis es un remedio natural para el cáncer. El NCI dio a conocer varios estudios que revelan cómo el cannabis puede inhibir el crecimiento de los tumores a través de la muerte de las células cancerígenas, bloqueando el crecimiento de dichas células y bloqueando el desarrollo de los vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer, mientras también protegen a las células normales y saludables.

Cannabinoides y el cáncer de mama.

cáncer_mama_Cannabis-ConscienteUn trabajo internacional liderado por investigadores españoles describe la implicación del receptor de cannabinoides CB2 en los efectos tumorales de la proteína HER2. El estudio, publicado en la revista Journal of the National Cancer Institute, postula nuevas dianas terapéuticas para el tratamiento de un subtipo de cáncer de mama que se caracteriza por presentar elevados niveles de esta proteína.

El cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en mujeres en países desarrollados y existe un subtipo que se caracteriza por presentar elevados niveles de la proteína HER2. Esta proteína desencadena respuestas en las células tumorales que llevan a su proliferación y supervivencia. 

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (AUM), el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto UAM-CSIC), la Universidad Complutense y el Instituto de Investigación Hospital 12 de Octubre, lideraron un trabajo internacional que reveló un componente fundamental y hasta ahora desconocido en la maquinaria protumoral de dicha proteína: el receptor de cannabinoides CB2.

El papel del CB2.

El efecto antitumoral de estos compuestos está mediado por el receptor de cannabinoides denominado “CB2”, que no son los responsables de desencadenar los efectos psicotrópicos asociados al consumo habitual de marihuana, que son activados por los receptores “CB1”.

Por tanto, aseguran los investigadores españoles, una terapia antitumoral basada en fármacos que activen selectivamente el receptor “CB2”, no desencadenaría los efectos psicotrópicos asociados normalmente al consumo de la marihuana.

Una de las barreras para transformar la marihuana en medicamento son sus efectos psicoactivos. Rafael Maldonado, investigador del laboratorio de neurofarmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Su equipo ha conseguido por primera vez disociar los efectos terapéuticos del THC de los alucinógenos.

Los científicos explican que la seguridad de esta terapia con marihuana se debe a que los cannabinoides actúan de forma selectiva sobre las células tumorales de mama sin afectar a las células de epitelio de mama normal (no tumoral).

De momento nadie ha demostrado que el THC y otros cannabinoides maten células tumorales en pacientes humanos. Y es que aunque las propiedades medicinales de la marihuana fueron documentados por primera vez por la civilización humana hace más de mil años, el potencial terapéutico de los cannabinoides en el tratamiento de cáncer sólo se han descubierto recientemente. Desde finales de la década de 1990, numerosos estudios preclínicos han demostrado los efectos antitumorales de los cannabinoides en una variedad de cánceres. En 2007, el Dr. Sean McAllister y su equipo de investigadores fueron uno de los primeros en descubrir que las propiedades que combaten el cáncer del CBD podían aplicarse con éxito en cáncer de mama.

paciente asociacion cannabica

Investigación con pacientes en España.

El mundo de la investigación y la ciencia está viéndose especialmente afectado por la crisis económica. Tras haber sufrido un recorte en 2012 del 25%, los presupuestos oficiales que se destinaron a investigación para 2014 se han incrementado en solo un 1,3% respecto a 2013 (para la investigación militar, sin embargo, ha subido un 39,5% para este año respecto al pasado). Hay áreas de investigación además que son raramente financiadas por las agencias públicas. Este es el caso de la investigación con cannabis medicinal.

Los organismos públicos están dejando en manos de la industria farmacéutica el desarrollo de fármacos basados en el cannabis, los cuales resultan más caros y son peor tolerados por los pacientes que la planta en sí. Cada vez hay pruebas más concluyentes, además, de que la marihuana medicinal permite a muchos enfermos crónicos reducir y/o eliminar su medicación de prescripción médica, lo cual confluiría, de nuevo, de ser así, en una mejor atención médica de los pacientes y un menor gasto sanitario.

El consumo de cannabis está cada vez más aceptado y extendido en nuestra sociedad. En el marco del Estado español se da un modelo de regulación pionero mediante las Asociaciones de Cannabis. Cada vez son más los pacientes -con dolor crónico, personas con cáncer que sufren náuseas a causa de la quimioterapia o personas con enfermedades autoinmunes, que están recurriendo a las asociaciones para buscar el alivio de los síntomas de su proceso de enfermedad a través de el uso de cannabis. Sin embargo, hay una gran necesidad de estudios más objetivos sobre sus efectos fisiológicos y psicológicos, y su potencial terapéutico. El fenómeno de las asociaciones de cannabis ofrece una gran oportunidad para facilitar este tipo de investigación clínica con pacientes. La fundación ICEERS, que es una organización sin ánimo de lucro que investiga con materiales etnobotánicos, mantiene el proyecto activo y en búsqueda de financiación. 

Fuentes:

http://www.cancer.gov/

http://elpais.com

http://www.uam.es/

http://www.leafscience.com/

http://www.lavanguardia.com/

http://iceers.org/

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