Defiende tu derecho como socio y consumidor

Cada vez son más los lugares que, con la finalidad de proteger la salud y seguridad de sus ciudadanos, están cambiando sus políticas de drogas y comienzan a debatir sobre la legalización del cannabis. El prohibicionismo ha fallado, lleva años fallando, por eso Colorado, Washington, Alaska, Oregón o Uruguay han dado pasos significativos hacia una legalización que pone fin a los mercados criminales y aumenta la defensa del consumidor. Pero, ¿qué pasa en Europa? Aquí la situación no es tan alentadora, a pesar de que los grupos locales luchan (y mucho) por la soñada regulación.

europa-retroceso-legalizacion-cannabis-2_blog_cdnEspaña es un país descentralizado, cuya ventaja (o desventaja), según como se mire, es que dentro de unos límites, cada comunidad autónoma puede pautar a su manera la legislación relativa al cannabis. Cierto es que, existe un panorama general en el lento proceso para la legalización del cannabis que hace que parezca que todo vaya a cámara lenta.

Mientras que en América la reforma de la política cannábica se esta despegando, los gobiernos nacionales en Europa están en un estado de negación acerca de la evolución del panorama político. En el año 1994, cuando 4 de cada 5 personas encuestadas estaban en contra de la legalización hoy en día la manera organizada en la que los clubes sociales de cannabis operan han generado un cambio significativo hacia el pensamiento de las personas y los consumidores de cannabis. Muestra de ello es la cantidad de personas que apoyan la iniciativa legislativa popular ”la Rosa Verda” quienes han conseguido más 29.500 firmas para la regulación de las asociaciones de personas consumidoras de cannabis, siendo ésta la primera proposición de ley Europea que introduce el cultivo, distribución y transporte de cannabis, así como el control de su calidad.

taringa - cannabis es con diferencia la dorga mas consumida en espana

Así como en el País Vasco, Cataluña o Andalucía los gobiernos locales están tratando de regular estos clubes dentro de los límites de la ley nacional. Sin embargo, el gobierno central conservador ha impulsado acciones para poner límites al derecho de asociación, ya que considera que algunas organizaciones dedicadas a la distribución de drogas podrían esconderse detrás de la apariencia jurídica de uno de estos clubes cannábicos. Argumentos a los que los sectores mas progresistas siempre se han opuesto porque, precisamente, estos clubes tratan de huir de la ilegalidad y de las acciones ilegales.

2015100614103740112Un estudio ha calculado que los españoles gastan en cannabis 1.163 millones de euros al año. Si todas las ventas estuvieran sujetas a IVA, generaría 200 millones de euros en ingresos fiscales y podrían crearse hasta 40.000 puestos de trabajo.

El cultivo de cannabis en España es, esencialmente, una actividad que únicamente puede ser sancionada a nivel penal si se lleva a cabo con el  fin y ánimo de traficar, quedando excluido así el cultivo de marihuana para el autoconsumo. Gracias a este vacío legal existente, que no especifica de forma clara cómo deben ser regulados los clubes de cannabis, hace que sus miembros se encuentren en una constante situación de inquietud e indefensión. Por eso sus representantes han pedido en reiteradas ocasiones una regulación que acabe con la incertidumbre y les permita funcionar sin miedo.

Las leyes relativas al consumo de estupefacientes 

Hasta hoy, el Código Penal Español (art. 368) prohíbe la venta de cannabis pero no prohíbe su consumo. Tal y como hemos comentado, la ley no distingue entre marihuana terapéutica y marihuana recreativa, sin embargo varias decisiones penales  muestran que esta distinción está siendo cada vez más valorada desde el punto de vista judicial, ya sea a la hora de dictar una sentencia o imponer alguna sanción.

De este modo, es legal la venta de semillas y también el cultivo y consumo personal de marihuana en lugares privados. De hecho, a grosso modo, el cultivo a pequeña escala no suele presentar problemas de cara a la ley pero, de vez en cuando, y según el caso, los cultivadores privados pueden llegar a sufrir redadas en su propio hogar, si hay indicios de que su plantación tiene algún fin comercial. Por ello, en caso de no poder demostrar en los tribunales que el cultivo es para consumo personal, existe la posibilidad de que se dicte una pena de prisión de entre uno y tres años.

Aunque la posesión y consumo en  lugares públicos sigue estando prohibida, la cierta flexibilidad que existe en la regulación, ha permitido precisamente la proliferación de investigaciones en el ámbito medicinal y la creación constante de clubes sociales de cannabis.

Arduo trabajo por parte de las federaciones 

Desde la CatFac, federación que reúne alrededor de 30 asociaciones, afirman que a pesar de todos los logros conseguidos a nivel estatal,  hasta el momento, no ha conseguido asentarse todavía un modelo legal común en el puedan ampararse todos los actores del proceso. Además, destacan las constantes contradicciones en las que caen los gobernantes y es que, por un lado los activistas del sector llevan 20 años de buenas experiencias en la lucha por su causa, y por otro, se enfrentan día sí día también a constantes campañas prohibicionistas que pretenden echarlo todo por tierra.

El fenómeno de los clubes de cannabis no ha dejado a nadie indiferente. España ha dado un paso adelante en la industria pero la finalidad es darle cabida a una regulación responsable del cannabis.

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Es por ello que sin duda, el más brillante de estos trabajos por el cambio de la realidad del cannabis, es el de Regulación Responsable. Este colectivo, formado por los principales grupos en España con intereses en el cannabis y en el cual Easy Csc colabora, está trabajando en la elaboración de una propuesta sólida que abarque todos los aspectos del cannabis, desde los clubs a las personas que cultivan para su propio consumo, desde el usuario con necesidades médicas al usuario que consume por razones lúdicas. Y dentro de este colectivo, la propuesta que me parece más interesante y mejor fundada es la conocido como “A por los 3 kilos!!” en la que, aunque a muchos les parezca una reivindicación exagerada, se argumenta punto por punto y en base a las sentencias existentes que han ido haciendo jurisprudencia en nuestro país, el derecho a cultivar o a disponer de lo que los jueces han estimado como una cantidad de consumo diario que llega a los 10 gramos de cannabis por día. Y las cuentas salen solas: si los jueces estiman que hay quienes consumen 10 gramos al día sin incurrir en tráfico, eso nos da un total de más de 3 kilos de marihuana al año por persona, sin ser narcotraficantes.

Es importante destacar que, mientras que el tabaco, el alcohol y los analgésicos recetados – todos legales – ocasiona la muerte de miles de personas cada día, nadie ha documentado haber tenido un caso de muerte por sobredosis de cannabis.

Nadie.

Fuentes:

https://www.lamota.org

http://www.vice.com

https://www.tni.org

http://www.dailytelegraph.com.au

http://sensiseeds.com

http://elpais.com

http://www.larosaverda.org

http://www.regulacionresponsable.es

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